Moda, Vida

8 cosas que aprendí en el primer año sin comprarme ropa en el retail

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Me cuesta creer que ya ha pasado más de un año desde que decidí no comprarme más ropa en el retail, pero así es. A fines de 2015 me puse a leer varias cosas sobre el fast fashion y cómo ha cambiado nuestra forma de vestirnos, la manera de comprar y, sobre todo, cómo nos ha convertido en una sociedad que siempre quiere más, y que sólo ha terminado llena de basura. Después, vi un documental que estaba en mis pendientes en Netflix hace tiempo: The true cost, un relato potente, que me mostró cosas que no conocía (y que recomiendo de todas maneras)… Y ya no pude seguir haciéndome la loca.

Siempre me había gustado la moda: no me perdía una liquidación, gocé cuando H&M llegó a Chile, y comprarme ropa me producía una satisfacción gigante. Pero a pesar de todo eso, decidí que había llegado el fin de una era. Le dije chao a H&M, Zara, Forever21, Falabella, París, Ripley… Y una larga lista. No sabía si lo iba a lograr o no, pero quería intentarlo. ¿Qué tan difícil podía ser? Aquí, mis primeras conclusiones.

  1. Ha sido difícil, sí, pero no tanto. Cuando lo haces porque crees realmente en eso, ya no te dan ganas de comprarte una polera que cuesta $2.990, porque es imposible que con eso se pueda pagar un sueldo justo para quien la fabricó, y porque probablemente es una polera de tan mala calidad, que al tercer lavado va a terminar en la basura (el GRAN problema).
  2. La mayoría de la gente se espanta cuando les cuento. Lo peor, es que lo sienten como un ataque y empiezan a defenderse automáticamente. No es mi intención. De verdad creo que esta es una decisión que sólo uno puede tomar, y no pretendo andar evangelizando (a menos que me pregunten, ahí sí).
  3. La reacción siguiente es, con cara de impresión, preguntar: ¿Y entonces dónde te compras ropa? La respuesta es una mezcla, pero sobre todo, ahora me compro MUCHA menos ropa que antes. MUCHA. He vuelto a usar cosas que no me ponía hace mucho tiempo, y he aprendido a editar mi clóset. Y cuando me compro, lo hago en la ropa usada o en tiendas que fabriquen en Chile o en algún otro país donde los derechos laborales se respetan más que en Bangladesh, por ejemplo.
  4. “Es que para eso hay que ser millonario”, es la otra respuesta que más he escuchado en el último año. Y no, no hay que serlo. Como decía antes, ahora me compro mucha menos ropa, así es que cuando veo algo que me gusta demasiado, pero es caro, puedo comprarlo. En vez de comprarme 4 poleras de $6.990 al mes en H&M, me puedo comprar una sola de $30.000 en Singolare (marca diseñada y fabricada en Chile). Es la misma plata, pero menos ropa. No puedo decir con certeza que esto me ha permitido ahorrar, pero creo que sí. No es un ahorro sustancial, pero en algo ayuda.
  5. Ahora soy mucho más consciente de lo que me compro. Me importa menos la tendencia, y más el tener cosas de buena calidad, que pueda usar muchas veces. Y eso me ha ayudado también a hacer más fácil el vestirme en la mañana.
  6. Para alguien como yo, talla 42 (en un buen día), no es fácil comprar ropa de diseñadores chilenos independientes. Lo he intentado, pero la mayoría fabrican “talla única”, y única, en general, es equivalente a un 38. Que mi poto quepa en uno de esos pantalones o vestidos es prácticamente imposible. ¿Una solución? Recurrir a la clásica modista o buscar bien hasta encontrar diseñadores que trabajen con tallas. ¿Un ejemplo? En busca de un pantalón, descubrí a la Nicole Iturra, de N&D Raw Denim, que fabrica jeans a medida. Me midió y me entregó un jeans perfecto, que me costó menos de lo que me hubiera costado en GAP. Y sé quién lo hizo.
  7. Pero no todo es ropa, ¿qué pasa con los zapatos y la ropa interior? Para mi suerte (y en desmedro de mi billetera), en Chile se están haciendo muchos zapatos lindos y de muy buena calidad; la oferta es grande y tentadora. ¿Los zapatos son más caros? Sí, de todas maneras. Es difícil encontrar un par hecho en Chile que cueste menos de $40.000, pero en general valen la pena. Algunas de mis marcas favoritas son los clásicos de Zapatería Maestra (que además se pueden mandar a hacer en cualquiera de los colores disponibles en el mostrario) y Nalca, las dos en el Drugstore. En ropa interior, eso sí, la misión es mucho más difícil. Cuando a mediados de este año tuve que comprarme calzones simples, de algodón, no encontré… Y terminé comprando un pack en H&M. Ahora, si se trata de ropa interior entretenida, ¡es mucho más fácil! ¿Una favorita? Toru and Naoko. Todavía no tengo nada hecho por ella, pero la sigo en Instagram y sus cosas son increíbles (y se pueden hacer a medida).
  8. ¿Tuve alguna recaída? Sí. En un viaje de trabajo a Miami, me compré dos camisas y una falda en Levi’s. Fue una decisión impulsiva, en medio del calor y la soledad, pero por suerte son puras piezas clásicas, que he usado sin parar, y de buena calidad. Eso no impidió que siguiera con mi decisión. La reafirmó. Ahora, vamos por más.

¿Algún otro consejo, idea, o dato de buena ropa (¡calzones, por favor!) hecha en Chile? ¡Es todo bienvenido!

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Valentina de Aguirre

Soy periodista y lo que más me gusta es escribir y conversar. No necesariamente en ese orden. Trabajo en la revista ED y me encanta escuchar y leer conversaciones ajenas (nunca se sienten al lado mío en la micro); tengo dos hijas chicas y soy adicta a Instagram y a los blogs gringos. Siempre estoy inventando nuevos proyectos; Granada es uno de ellos.

7 Comments

  1. BErnardita opazo

    Excelente Nota! Me gusto mucho. partire viendo el documental y espero lograr seguir esta iniciativa porque es TREMENda, felicitaciones!

    26 . 01 . 2017
  2. pilar

    toda la razón. Otra cosa medida es heredar la ropa entre sobrinos, primos, etc. Crecen tan rápido que la ropa no alcanza a deteriorarse

    26 . 01 . 2017
  3. Coni

    Me encanta. Muy acertada, pragmatica y creativa.

    29 . 01 . 2017
  4. mAY ITO

    DESDE NIÑA EN MI FAMILIA SE DESTINO MUY POCO PRESUPUESTO A ESTE ITEM, BÁSICAMENTE POR ESCASES DE RECURSOS. LO NUEVO ERA PARA EL COLEGIO.
    PERO ESA SIMPLE CIRCUNSTANCIA, HIZO QUE MI ROPA SIEMPRE FUESE RECICLADA, YA SEA REGALADA POR ALGÚN CONOCIDO O COMPRADA EN LA FERIA. cREO QUE ESA ES UNA DE LAS MEJORES HERRAMIENTAS IMPLÍCITAS QUE ENTREGARON MIS PADRES.
    ME HIZO CREAR CUANDO NECESITABA, APRENDER A COSER Y LO MEJOR NO TENER ESA DEPENDENCIA POR LA MARCA.
    HOY EN DÍA CON MEJOR SITUACIÓN SOCIO-ECONÓMICA, LO SIGO HACIENDO, ME AHORRO UN MONTON, LA ROPA QUE LLEGA RECICLADA ES ROPA DE BUENA FAMILIA, BUENAS TELAS, BUENAS TERMINACIONES; A UN PRECIO TOTALMENTE AMIGABLE.
    NUNCA HE NECESITADO COMPRAR ROPA NUEVA. AMO LAS FERIAS POR ESO.

    04 . 02 . 2017
    • Valentina de Aguirre

      Qué buena escuela te dejaron tus papás! Ojalá todos lográramos eso. Un abrazo!

      31 . 03 . 2017
  5. Hermes

    Hola, me gustó mucho tu artículo. Ahora estoy realizando mi proyecto de título que consiste en facilitar el acceso a productos de economía solidaria (centrada en valores mas que en la rentabilidad económica), y me ha costado encontrar información sobre ropa en Chile, ¿cómo puede contactarte para saber más?

    09 . 02 . 2017
  6. Que su viernes esté cargado de links (y procrastinación) – Granada Magazine

    […] Ahora que estoy embarazada, mi propósito de no comprar ropa en el retail no ha estado fácil. Buscando, encontré MA.DE, una marca de ropa maternal hecha en Chile que […]

    24 . 03 . 2017

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